BUSCANDO AVENTURAS
Su nombre es
Mónica Valenzuela, mujer atrevida proveniente del estado de Durango, de una hermosa
ciudad llamada Gómez Palacio, también conocida como la ex hacienda Santa Rosa ubicada en la comarca lagunera.
Estudiante de
comunicación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), hambrienta de conocer sus alrededores,
las culturas y tradiciones que enriquecen nuestro hermoso país.
Hace dos años que
llegó a estudiar y sin duda alguna ha tenido un gran recorrido en diferentes
áreas del estado de Puebla, ha explorado diversos pueblos y también ha
conocido diferentes usos y costumbres.
Mónica: si no te
ha pasado nada, viaja para que te pase algo ya sea bueno o malo, por eso estoy
acá muy lejos de mi casa, para aventurarme, conocer diversas cosas, diferentes
personas.
31 de octubre del
2015, fecha en que la mayoría de los mexicanos inician los adornos de color naranja, adornos
con flor de cempasúchil, y sobre todo a poner sus altares para que sus difuntos
echen una visitada a lo que fue su
hogar.
Mónica se levantó
muy de mañana como a las 8, ya que era sábado regularmente nunca acostumbra a despertar temprano pero
esta vez sí lo hizo, según ella dice estar preparando para una fiesta que lo
espera en diciembre y quiere lucir mejor figura, es por eso que se levanta a
ciertas horas para ir al gimnasio.
Después de ir hacer ejercicios, tomo cierto momento de reflexión
y pues no fue excepción decidió ir en
busca de nuevos horizontes en la cual relacionaba el día de muertos, hermosa
tradición que ha dejado buenos recuerdos según ella.
Para iniciar la
aventura, fui cómplice de ir más allá, de ir a buscar junto con ella, aquel
pueblo donde en un 14 de septiembre del año de 1968 hubo un terrible
linchamiento para cinco trabajadores de
la BUAP, por parte de los pobladores de aquel lugar llamado San Miguel Canoa,
muy cerca de la Malinche.
Cargamos las cámaras,
tomamos nuestros abrigos y en marcha rumbo a Canoa, aquel lugar que nos despertó
de curiosidad, Mónica muy tranquila como
si no le sorprendiera la aventura, toda muy relajada tal parecía que ya lo
sabía todo.
El camión inicio su trayectoria eran las 2 de la
tarde, las nubes pintadas de color gris,
y un viento fresco queriendo avisar de que va a llover, pero todo el panorama
fue un error, el resto del día se prestó muy bien para ser cómplice de dicha mujer.
Llegamos al famoso
lugar, muy curioso con los habitantes, demostrando su tradición ancestral, pero
ya nosotros con idea sembrada de lo que ocurrió aquel mes de septiembre del 68.
Todo fue muy
extraño con la norteña, esta vez no saco su cámara, anduvo callada observando y
después de 5 minutos abrió la boca para decir que tiene hambre y que quería
comer, el detalle que casi no había variedad de platillos. Recorrimos el
mercado, un mercado lleno de humo del incienso y copal, frutas tradicionales, y
trastes de barro artesanal.
Después de buscar
comida, logramos encontrar una choza donde vendían carnitas de cerdo, sin
pensar pues pedimos para satisfacer nuestro paladar, y así empezó el recorrido
junto con aquella dama aventurera.
Mónica: no es de
lo que yo esperaba pero es bueno conocer, a hora ya sé dónde es Canoa. Muchas personas se
dedican visitando lugares muy bonitos, pueblos mágicos etc. Pero muy pocas se dan
la tarea como esta señorita, de conocer de lo bonito y lo feo de los pueblos y
lugares, y sobre todo de aprender analizar una cruda realidad que actualmente
se vive en el sistema político mexicano.
Fue extraño de lo
que se esperaba ya que por lo menos se tenía en mente de ver elaborados los
altares de aquellas personas que murieron linchadas, pero fue la excepción de todo lo que se esperaba , lo que se puedo
ver fueron las tumbas enfrente de la
iglesia estaban adornadas de flores y unas que otras con una cruz.
Ya casi estaba a
punto de abrirse el telón de la noche y lo viable fue regresarse a la capital
poblana, directamente rumbo al panteón municipal esperando encontrar un evento extra
normal, pero pues al estar ahí nos
notificaron que había un cierto precio de entrada y es por eso que Mónica
decidió descansar para la mañana siguiente en busca de otra nueva experiencia.
Domingo 1 de
noviembre, una mañana muy fría un poco nublado, pero al igual que el día
anterior, solo es para causar intimidad, pero la muchacha aventurera nada eso
se lo iba a impedir de ir a otro lugar.
Un lugar que no
nunca había escuchado, un lugar que fue investigado por internet y tomar la decisión
de irlo a conocer y nuevamente fui participe de sus locuras
El pueblo se llama Acajete, un lugar al igual que Canoa, está muy cerca de la Malinche, el
viaje estuvo muy largo, el camión se tardó una hora y media mientras tanto nuevamente la
chica aventurera, estuvo muy tranquila sin ninguna exaltación en el rostro. Pero
qué mujer tan extraña y rara, tal parece que nada le importa, solo quiere
perderse por la vida y vivir el momento, a lo mejor nosotros le llamamos egoísmo
pero ella lo llama amarse con uno mismo, dejarse consentirse por aquellos paisajes del camino y despeinarse
por aquel viento que viaja igual que ella.
Llegamos al
pueblo, el tianguis lleno de tradición y cultura, gente de diferentes lugares
vendiendo sus productos, mientras tanto otras personas comprando.
Es un día que se debe de disfrutar pero los cohetes no me dejan deleitarme de
este pueblo, de ver sabido hubiera
elegido otro rumbo, pero así es la aventura no se debe de quejarse: Mónica.
Directamente lo primero
que se dejó observar fue el parque del pueblo, mas enfrente la iglesia católica,
donde no se corrió con mucha suerte pues se encontraba cerrado.
Mónica se le
ocurre la idea de visitar los panteones, pero no sabías como llegar, fue entonces
que me ofrecí ante ella para preguntarle a la gente en donde quedaba el campo
santo.
Después de tener
la dirección fuimos rumbo al cementerio, cuando llegamos fue muy solitario ya
que no se encontraba gente, logramos ver solo 5 personas en la cual visitaron a
sus difuntos.
La mujer
duranguense saco su cámara para fotografiar ciertos lugares, y después de todo
decide marcharse de aquel lugar con una cierta realidad. Al observar que había panteones abandonados sin ninguna flor comento lo siguiente: Nunca esperes flores en tu panteón si en vida no recibiste nada.
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