UN SUEÑO QUE SÍ SE CUMPLIÓ
En el año 2013 de un día lunes fue cuando mi travesía comenzó rumbo a al estado de Veracruz, según decían que había
mucho trabajo y que iba a trabajar de
petrolero e iba a ganar mucho dinero y
fue así cuando tome las maletas rumbo al municipio de Poza rica Veracruz en
busca de ganar un buen dinero.
Fue doloroso la despedida con mis padres pero sabía
que ya era el momento de que ya partiera de la casa y empezar ayudarlos económicamente
por que la crisis está muy crítica y en el campo ya no hay capital para trabajarlo.
Las 5 de la tarde fue cuando aquella combi me llevaba
a mi nuevo destino con un dolor en la garganta
iba dejando mi pueblo y con un sueño roto en el cual no se había cumplido,
aquel sueño anhelado de estar en la máxima casa de estudio del estado de
puebla, Benemérita Universidad Autónoma del
estado de Puebla (BUAP).
Llegué a las 6 de la tarde en la
central camionera del municipio de Xicotepec del estado de Puebla y ahí compré mi boleto rumbo a poza rica Veracruz y efectivamente 6:15, el camión me llevo a las tierras Veracruzanas, fue
impresionante en lo que pude notar de mi
viaje, el clima fue muy caluroso.
Una vez llegando a poza rica había una persona que me
estaba esperando en la cual me dio posada
ya que pues él era el encargado de darme trabajo, más bien era el velador de la bodega.
Pase aquella noche en la bodega, ya cuando amaneció
pues fui por mi desayuno, todo era extraño un tremendo bochorno cubría mi cuerpo. Ya era las ocho de
la mañana y de repente miré una
camioneta y me quedé asombrado por que se estaciono cerca de la bodega donde había
pasado la noche, mi sorpresa fue de que aquella camioneta había personas de mi
pueblo que habían llegado a trabajar.
El ingeniero se llama Luis pero en ese entonces no lo conocíamos pues estábamos
en espera para podernos presentarnos y
decirle que somos aquellas personas recomendados por el velador de la bodega y
que necesitábamos el trabajo.
Aquellas personas de mi pueblo me empezaron a platicar
y a cuestionar del porque había decidido trabajar en ese ambiente si era un
trabajo muy peligroso y pues podría
hasta perder la vida, algo que realmente me asusto.
En ese lunes lo recuerdo muy bien que no trabajamos ya
que el ingeniero decidió darnos el día libre mientras se ocupaba para conseguir
un camión que nos transporte durante nuestra estancia de trabajo pues era muy lejos donde nos iban a llevar.
Paso la tarde muy rápida entre albures y bromas ya habíamos
entablado cierta relación entre los trabajadores. Todo fue nuevo para mí, pues
nunca había experimentado un ambiente con mis paisanos.
Llego el día martes un inicio de una nueva rutina,
donde no era nada igual a la escuela pues a hora era un ambiente diferente de lo que yo estaba acostumbrado.
Recuerdo cuando me dieron mi uniforme para empezar a
trabajar en las zonas petroleras, por un
momento pensé que iba andar en las aguas
del mar pero todo fue lo inesperado pues
nos llevaron a campos de quemadores muy
lejanos de la ciudad de poza rica.
Fue muy duro nuestro primer día, el calor del sol nos
azotaba, por momentos quería renunciar pero a la vez pensaba en la
necesidad de mí mismo y me reanimaba para continuar.
Pasó una semana, cansado y agotado recibí mi salario, una maldita miseria del
que me enoje mucho porque no valía nada a comparación de lo que yo trabajé, mi
salario fue de 1200 pesos.
Aquella semana fue triste al ver a mis paisanos de que les brillaban sus ojos
al ver esa cantidad y todos contentos iban a comprar cervezas para empezar a
embriagarse.
Lo más triste es al ver la realidad de un México que esta desquebrajado y que por
la necesidad aceptan migajas de un salario que no corresponde a lo trabajado.
Durante 20 días estuve aislado a la ciudad de poza
rica donde ni siquiera escuchaba música y
hasta a veces no me bañaba, que triste realidad para un joven que aspiraba ir a
la universidad y su sueño estaba por los suelos.
Un día que ya no teníamos nada que hacer pues el
trabajo ya se había acabado. El ingeniero nos dio día libre para poder
distraernos en los lugares que queríamos, la planilla de trabajadores optaron
por ir a unos pueblos que nos quedaban a dos horas de donde estábamos trabajando.
Fue lo más
hermoso de lo que me pasó en el trabajo, un día inigualable en el cual revivieron
mis sueños y ánimo pues al andar en el
pueblo recogí muchas emociones y sentimientos un encuentro con lo que me
gustaba, pude ver las etnias que hay, las tradiciones que tienen en el pueblo y
sobre todo relacionarme con ellos.
Paso ese día muy lento para mí ya que me quede muy
asombrado por lo que había visto y mucha gente al platicarle mis sueños,
creyeron en mí y sus palabras de aliento me pusieron firme para luchar por mi anhelo.
Paso un mes y renuncié el trabajo todos mis compañeros
me echaron suerte, deseándome lo mejor, yo con una gran sonrisa les dije adiós…
Pasó un año y mi sueño se cumplió mis anhelos llegaron al momento y no me queda
de otra más que agradecerle a Dios y mi alrededor.
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