viernes, 16 de octubre de 2015

UN SUEÑO QUE SÍ SE CUMPLIÓ

                                                 UN SUEÑO QUE SÍ SE CUMPLIÓ
En el año 2013 de un día lunes  fue cuando  mi travesía comenzó rumbo  a al estado de Veracruz, según decían que había mucho trabajo y que iba  a trabajar de petrolero e iba  a ganar mucho dinero y fue así cuando tome las maletas rumbo al municipio de Poza rica Veracruz en busca de  ganar un buen dinero.
Fue doloroso la despedida con mis padres pero sabía que ya era el momento de que ya partiera de la casa y empezar ayudarlos económicamente por que la crisis está muy crítica y en el campo ya no hay capital para trabajarlo.
Las 5 de la tarde fue cuando aquella combi me llevaba a mi nuevo destino con un dolor en la garganta  iba dejando  mi pueblo  y con un sueño roto en el cual no se había cumplido, aquel sueño anhelado de estar en la máxima casa de estudio del estado de puebla, Benemérita Universidad Autónoma  del estado de Puebla (BUAP).
Llegué a las 6 de la tarde en la central camionera del municipio de Xicotepec del estado de Puebla  y ahí compré mi boleto rumbo a poza rica Veracruz  y efectivamente 6:15, el camión me  llevo a las tierras Veracruzanas, fue impresionante  en lo que pude notar de mi viaje, el clima fue muy caluroso.
Una vez llegando a poza rica había una persona que me estaba esperando  en la cual me dio posada ya que pues él era el encargado de darme trabajo, más bien era  el velador de la bodega.
Pase aquella noche en la bodega, ya cuando amaneció pues fui por mi desayuno, todo era extraño un tremendo  bochorno cubría mi cuerpo. Ya era las ocho de la mañana  y de repente miré una camioneta y me quedé asombrado por que se estaciono cerca de la bodega donde había pasado la noche, mi sorpresa fue de que aquella camioneta había personas de mi pueblo que habían llegado a trabajar.
El ingeniero se llama Luis  pero en ese entonces no lo conocíamos pues estábamos en espera  para podernos presentarnos y decirle que somos aquellas personas recomendados por el velador de la bodega y que necesitábamos el trabajo.
Aquellas personas de mi pueblo me empezaron a platicar y a cuestionar del porque había decidido trabajar en ese ambiente si era un trabajo muy peligroso y pues podría  hasta perder la vida, algo que realmente me asusto.
En ese lunes lo recuerdo muy bien que no trabajamos ya que el ingeniero decidió darnos el día libre mientras se ocupaba para conseguir un camión que nos transporte durante nuestra estancia de trabajo  pues era muy lejos donde nos iban a llevar.
Paso la tarde muy rápida entre albures y bromas ya habíamos entablado cierta relación entre los trabajadores. Todo fue nuevo para mí, pues nunca había experimentado un ambiente con mis paisanos.
Llego el día martes un inicio de una nueva rutina, donde no era nada igual a la escuela pues a hora era un ambiente diferente  de lo que yo estaba acostumbrado.
Recuerdo cuando me dieron mi uniforme para empezar a trabajar  en las zonas petroleras, por un momento pensé que iba  andar en las aguas del mar pero todo fue  lo inesperado pues nos llevaron a campos  de quemadores muy lejanos de la ciudad de poza rica.
Fue muy duro nuestro primer día, el calor del sol nos azotaba, por momentos quería renunciar pero a la vez pensaba en la necesidad  de mí mismo  y me reanimaba para continuar.
Pasó una semana, cansado y agotado  recibí mi salario, una maldita miseria del que me enoje mucho porque no valía nada a comparación de lo que yo trabajé, mi salario fue de 1200 pesos.
Aquella semana fue triste al ver  a mis paisanos de que les brillaban sus ojos al ver esa cantidad y todos contentos iban a comprar cervezas para empezar a embriagarse.
Lo más triste es al ver la realidad  de un México que esta desquebrajado y que por la necesidad aceptan migajas de un salario que no corresponde a lo trabajado.
Durante 20 días estuve aislado a la ciudad de poza rica donde  ni siquiera escuchaba música y hasta a veces no me bañaba, que triste realidad para un joven que aspiraba ir a la universidad y su sueño estaba por los suelos.
Un día que ya no teníamos nada que hacer pues el trabajo ya se había acabado. El ingeniero nos dio día libre para poder distraernos en los lugares que queríamos, la planilla de trabajadores optaron por ir a unos pueblos que nos quedaban a dos horas de donde estábamos trabajando.
Fue lo  más hermoso de lo que me pasó en el trabajo, un día inigualable en el cual revivieron mis sueños y ánimo  pues al andar en el pueblo recogí muchas emociones y sentimientos un encuentro con lo que me gustaba, pude ver las etnias que hay, las tradiciones que tienen en el pueblo y sobre todo relacionarme con ellos.
Paso ese día muy lento para mí ya que me quede muy asombrado por lo que había visto y mucha gente al platicarle mis sueños, creyeron en mí y sus palabras de aliento me pusieron firme  para luchar por mi anhelo.

Paso un mes y renuncié el trabajo todos mis compañeros me echaron suerte, deseándome lo mejor, yo con una gran sonrisa les dije adiós… Pasó un año y mi sueño se cumplió mis anhelos llegaron al momento y no me queda de otra más que agradecerle a Dios y mi alrededor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario